Qué graciosa es. ¿Pero qué le iba a decir? Si estuvo conmigo apenas ayer y sabe tan bien como yo que nuestro próximo día sexual es pasado mañana. No es más que otro caso en el que sus pensamientos van demasiado por delante. A veces sucede que la chispa llega demasiado pronto al motor.
Al despedirme la besé dos veces—no, seré exacto, tres veces, en sus maravillosos ojos azules, unos ojos tan claros y despejados.