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nydus/On the Jews and Their LiesPublic
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Martín Lutero: Sobre los judíos y sus mentiras

Tal vez los judíos declaren que los ismaelitas y los edomitas, etc., no observan el rito de la circuncisión tan estrictamente como ellos. Además de cortar el prepucio de un niño varón, los judíos retraen la piel del pequeño pene y la desgarran con uñas afiladas, como se lee en sus libros.

Causan así un dolor extraordinario al niño, sin el mandato de Dios y en contra de este, de modo que el padre, que en verdad debería estar feliz por la circuncisión, se queda ahí de pie y llora mientras los gritos de su hijo le desgarran el corazón.

Respondemos tajantemente que tal adición es invención suya, sí, fue inspirada por el maldito diablo, y está en contradicción con el mandato de Dios, puesto que Moisés dice en Deuteronomio 4:2 y 12:32: «No añadirán a la palabra que les mando, ni quitarán de ella».

Con un suplemento tan diabólico arruinan su circuncisión, de modo que ante los ojos de Dios ninguna otra nación practica menos la circuncisión que ellos, ya que con tan desenfrenada desobediencia añaden y practican este maldito suplemento

Ahora veamos qué dice el mismo Moisés sobre la circuncisión. En Deuteronomio 10:16 dice:

"Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no seáis más de cerviz dura", etc.

Querido Moisés, ¿qué quieres decir? ¿No basta con que estén circuncidados físicamente? Están apartados de todas las demás naciones por esta santa circuncisión y hechos pueblo santo de Dios. ¿Y los recriminas por su terquedad contra Dios? ¿Menosprecias su santa circuncisión? ¿Injurias al santo pueblo circuncidado de Dios?

¡Te atreverías a hablar así hoy en sus sinagogas! Si no hubiera piedras a mano, recurrirían al lodo y a la suciedad para expulsarte de en medio de ellos, aunque valieras por diez Moiseses.

También los reprende en Levítico 26:41, diciendo: "Y si entonces su corazón incircunciso es humillado", etc.

¡Ten cuidado, Moisés! ¿Sabes con quién estás hablando? Le estás hablando a un pueblo de Dios noble, elegido, santo y circunciso. ¿Y te atreves a decir que tienen corazones incircuncisos?

Eso es mucho peor que tener una carne incircuncisa siete veces; pues un corazón incircunciso no puede tener Dios. Y para tales personas, la circuncisión de la carne no sirve de nada. Solo un corazón circunciso puede producir un pueblo de Dios, y puede hacerlo incluso cuando la circuncisión física está ausente o es imposible, como les ocurrió a los hijos de Israel durante sus cuarenta años en el desierto.

Así también Jeremías los reprende, diciendo en el capítulo 4:4:

"Circuncidaos para el Señor, quitad el prepucio de vuestros corazones, oh varones de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y se encienda y no haya quien la apague. . . ."

Jeremías, miserable hereje, seductor y falso profeta, ¿cómo osas decirle a ese pueblo de Dios, santo y circuncidado, que se circunciden para el Señor? ¿Acaso quieres dar a entender que hasta entonces habían estado circuncidados físicamente para el diablo, como si Dios no valorara su santa circuncisión física? ¿Y los amenazas además con la ira de Dios, como a un fuego eterno, si no circuncidan sus corazones?

Pero ellos no mencionan tal circuncisión del corazón en su oración, ni la alaban ni le dan gracias a Dios por ella ni con una sola letra. ¿Y tú te atreves a invalidar su santa circuncisión de la carne, haciéndola susceptible a la ira de Dios y al fuego eterno? Te aconsejo que no entres en su sinagoga; todos los demonios podrían descuartizarte y devorarte allí.

En Jeremías 6:10 leemos, además: «Tienen los oídos incircuncisos, no pueden escuchar».

Vaya, vaya, mi estimado Jeremías, ciertamente estás tratando de manera dura e inconsiderada al pueblo noble, elegido, santo y circunciso de Dios. ¿Acaso pretendes decir que una nación tan santa tiene los oídos incircuncisos? ¿Y, lo que es mucho peor, que son incapaces de oír?

¿No equivale eso a decir que no son el pueblo de Dios? Porque quien no puede oír ni soportar oír la palabra de Dios es

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