antes. Descuidados, decaen con rapidez. La locomotora dejada sin atención en la vía pronto quedaría totalmente inservible debido a los elementos destructivos de la lluvia y el calor, las heladas y el sol.
El palacio, que flota en el océano, sería presa de los cirrípedos, de los vientos y las olas, de los bajos y las rocas, y pronto desaparecería, sin la mano constante de una energía vital inteligente para dirigirlo y preservarlo.
Las casas deshabitadas y abandonadas no tardan en decaer. Las goteras no tapadas, las ventanas rotas sin reparar y la alimañas sin control pronto las hacen inhabitables.
Las granjas y las plantaciones vuelven rápidamente a convertirse en maleza y desierto cuando no se cultivan. Las grandes ciudades como Babilonia y Nínive quedan pronto tan cubiertas de polvo que tenemos que cavar para encontrar sus ruinas.
La descomposición está