surgirán desigualdades, pero el consumo y la inevitable ruina son siempre fuerzas niveladoras presentes. La usura suspende esta ley benéfica y agrava el mal, haciendo que las diferencias de condición sean permanentes y acrecentándolas.
Desháganse de la usura y habrá un límite natural para las riquezas. El rico descubrirá que no puede enriquecerse constantemente; no porque se le prive por ley de ningún derecho personal, sino porque se lo impide la ley natural inscrita en las cosas por el Creador.
Abolid la usura y el problema de la pobreza estará resuelto. Si le acreditamos a la energía vital el aumento de la riqueza y le damos al trabajador todo lo que gana, este tendrá una oportunidad justa e imparcial, y la equidad no exige más. Es justicia y oportunidad, una oportunidad justa, lo que los pobres necesitan, no piedad ni dádivas de caridad.
- Las grandes concentraciones de capital en los negocios, y especialmente en los fideicomisos industriales (industrial trusts), están