prójimo?» se responde de tal modo que todo hombre debe ser prójimo de cualquier otro hombre, y objeto de su cuidado y ayuda. Todos son de una misma sangre y todos hijos de Dios. Dio una ley para todas las clases y condiciones en todos los tiempos. Explicó los antiguos mandamientos y los condensó de tal manera que se convirtieron en la única ley del amor. Quienquiera que esté gobernado por el amor supremo a Dios, y ame a su prójimo como a sí mismo, ha cumplido la ley. De este modo uniría a todos los hombres entre sí, y a todos al trono de Dios, por el único vínculo del
Pero él intensificó aún más las obligaciones del amor, mediante su propio mandamiento especial.
Juan 15:12: «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado».
Y lo añade al decálogo, Juan 13:34: «Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como os he amado, que también os améis unos a otros».
Este nuevo mandamiento exige que los hombresamen a sus hermanos por encima de sí mismos y estén dispuestos a sacrificarse por su bienestar. Así como él dio su vida, también mandó que los hombres se sacrificaran por sus semejantes.
Aquellos que oyen su voz y tienen el espíritu de obediencia van hasta los confines de la tierra, y hacen cualquier sacrificio que pueda requerirse para la elevación de los hombres caídos.
La ley que prohibía a los hebreos exigir usura a sus hermanos, al extranjero que había aceptado su fe y celebrado la Pascua, al extranjero residente que habitaba entre ellos, a todo el mundo excepto al cananeo