Éx. 23:23, 28-32: > "Porque mi ángel irá delante de ti, y te introducirá al amorreo, y al jebusreo, y yo los aniquilaré. Y enviaré avispas delante de ti, que echen fuera al heveo, al cananeo y al heteo, de delante de ti. No los echaré de delante de ti en un año, para que la tierra no quede desierta y las bestias del campo se multipliquen contra ti. Poco a poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes posesión de la tierra. Y fijaré tus límites desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el río; porque entregaré en vuestras manos a los moradores de la tierra, y tú los echarás de delante de ti. No harás alianza con ellos, ni con sus
Ex. 34:10-12:
"Y él respondió: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en ninguna nación; y verá todo el pueblo en medio del cual estás la obra de Jehová; porque será cosa temible la que yo haré contigo. Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo. Guárdate de hacer alianza con los habitantes de la tierra adonde vas, para que no sean tropezadero en medio de ti."
De ningún modo debían pactar con este pueblo e interferir en la ejecución del juicio divino. Se les ordenó, de grado o por fuerza, ser en cierta medida los verdugos de aquellos bajo sentencia. A este pueblo de Canaán se le habían despojado de todos los derechos por la sentencia divina y los israelitas no debían conceder ninguno. Hacerlo constituía una desobediencia directa y, sin embargo, la mayoría de las tribus no obedecieron el mandato, permitiendo que muchos de los habitantes permanecieran.