abnegación de él mismo y de otros por el bien común. Mientras él y el pueblo patriota estaban ocupados con manos y cerebro en la reconstrucción de la nación y en la lucha contra los enemigos, estos usureros estaban ocupados en su labor de ruina, acumulando las propiedades en sus propias manos y esclavizando a los patriotas.
Los usuradores no pudieron resistir esta embestida del comandante en jefe y del pueblo enardecido, y no respondieron nada. Su conducta había sido tan evidentemente contraria tanto a la letra como al espíritu de su propia ley, que se vieron obligados a ceder y a decir con mansedumbre:
"Haremos como has dicho".
Luego expuso los términos y condiciones de la reforma que instituiría.
- Deben devolverse sin reservas las prendas que se habían tomado por deudas. No debe privarse al pueblo de su tierra, de sus herramientas ni de sus instrumentos de producción. Debe anularse la ejecución de hipotecas y devolverse al pueblo la posesión de sus tierras.