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nydus/FrankensteinPublic
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Capítulo VIII

Pasamos unas pocas horas tristes hasta las once, hora en que debía comenzar el juicio. Viéndome mi padre y el resto de la familia en la obligación de asistir como testigos, los acompañé al tribunal.

Durante toda esta infeliz burla de la justicia sufrí una tortura en vida. Iba a decidirse si el resultado de mi curiosidad y de mis ilícitos manejos causaría la muerte de dos de mis semejantes: uno, un niño sonriente, lleno de inocencia y alegría; el otro, asesinado de un modo mucho más espantoso, con todas las circunstancias agravantes de infamia que podían hacer el asesinato memorable en el horror.

Justine, además, era una muchacha virtuosa y poseía cualidades que prometían hacer su vida feliz; ¡ahora todo iba a ser borrado en una tumba ignominiosa, y yo era la causa!

Mil veces antes me habría declarado culpable del crimen atribuido a Justine; pero yo estaba ausente cuando se cometió, y semejante declaración habría sido considerada como los delirios de un loco, y no la habría exculpado a ella, que sufría por mi culpa.

El aspecto de Justine era tranquilo. Vestía de luto; y su semblante, siempre atractivo, se había vuelto, por la solemnidad de sus sentimientos, exquisitamente hermoso. Sin embargo, parecía confiada en su inocencia, y no temblaba, a pesar de ser observada y maldita por millares; pues toda la simpatía que su belleza de otro modo habría despertado, había sido borrada en la mente de los espectadores por la idea de la enormidad que se suponía había cometido. Estaba tranquila, pero su tranquilidad era evidentemente forzada; y como su confusión había sido aducida antes como prueba de su

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