En un gran número de fenómenos físicos, y en un grado muy marcado en todas las reacciones químicas, se observa que la velocidad de acción se ve afectada, y en su mayor parte acelerada, por un aumento de temperatura; y este efecto de la temperatura tiende a seguir una ley «exponencial» bien definida, que se cumple dentro de un intervalo considerable de temperatura, pero que se altera o deja de cumplirse cuando rebasamos ciertos límites normales. La ley, tal como la estableció van’t Hoff para las reacciones químicas, establece que para un intervalo de n grados la velocidad varía como xÿ£¢nã€₤, donde x se denomina el «coeficiente de temperatura»58 para la reacción en cuestión.
La ley de van’t Hoff, que se ha convertido en un principio fundamental