por regla general, una aceleración marcada poco después de que el muchacho entra en la adolescencia, cuando llega a «la edad de crecer»; y finalmente un cese gradual del crecimiento a medida que el muchacho «alza toda su estatura» y alcanza la edad adulta.
Si prolongáramos la curva, veríamos una cosa muy curiosa. Veríamos que la estatura plena de un hombre dura solo un tiempo; mucho antes de los cincuenta17 ya ha empezado a disminuir, a los sesenta es notablemente menor, en la vejez extrema el cuerpo del anciano se ha encogido y no es más que un recuerdo que «alguna vez fue alto». Ya hemos visto, y aquí volvemos a ver, que el crecimiento puede tener un