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nydus/On Growth and FormPublic
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CAPÍTULO V LAS FORMAS DE LAS CÉLULAS

Entre los Foraminíferos tenemos una inmensa variedad de formas, que, a la luz de la tensión superficial y del principio de área mínima, son susceptibles de explicación y de reducción a un pequeño número de tipos carôÙacôÙterôÙísôÙtiôÙcos. Muchos de los Foraminíferos son estructuras compuestas, formadas por la imposición sucesiva de célula sobre célula, y de ellas trataremos más adelante; echemos un vistazo aquí a las conformaciones más simples exhibidas por los géneros unicelulares o 〜monotalámicôs〠, y tal vez uno o dos de los compuestos más simples.

Empezamos con formas, como Astrorhiza (Fig. 219, p. 464), que son en alto grado irregulares, y terminamos con otras que manifiestan una perfecta y maôÙtêôÙmáôÙtiôÙcaôÙ reôÙguôÙlaôÙriôÙdad. La amplia diferencia entre estos dos tipos es que los primeros se caracterizan, al igual que Amoeba, por una tensión superficial variable y, en consecuencia, por un equilibrio inestable; pero el fuerte contraste entre estos y las formas regulares se ve puenteado por varias etapas de transición o diferencias de grado. En efecto, como en todos los demás rizópodos, el hecho mismo de la emisión de seudópodos, que alcanzan su máximo desarrollo en este grupo de animales, es un signo de equilibrio superficial inestable; y debemos considerar, por lo tanto, que aquellas formas que indican simetría y equilibrio en sus conchas las han secretado durante periodos en que el reposo y la uniformidad de las condiciones superficiales alternaban con las fases de actividad seudopodial. Las formas irregulares son en casi todos los casos arenáceas, es decir, no tienen conchas sólidas formadas por una secreción adsortiva constante, sino solo una cobertura más laxa de granos de arena con los que el cuerpo protoplasmático ha entrado en contacto y se ha cohesionado. A veces, como en Ramulina, tenemos una concha calcárea combinada con irregularidad de forma; pero aquí podemos ver fácilmente una regularidad parcial y, por así decirlo, rota, ya que las formas regulares de esfera y cilindro se repiten en varias partes de la masa ramificada. Cuando examinamos más de cerca las formas arenáceas, encontramos que ocurre exactamente lo mismo con ellas; representan, ya sea en todo o en parte, aproximaciones a la forma de superficies de equilibrio, esferas, cilindros y demás. En Aschemonella tenemos una réplica exacta de la Ramulina calcárea; y en la propia Astrorhiza, en las formas distinguidas por los naturalistas como A. crassatina, lo que se describe como el 〜interior subsegmentado41〠{256} parece mostrar la tendencia natural y física del largo cilindro semifluido de protoplasma a contraerse, en su límite de estabilidad, en constricciones unduloides, como un paso hacia la fragmentación en esferas separadas: proceso cuya culminación es frenada o impedida por la rigidez y la fricción de la cubierta arenácea.

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