las Venas, después de que la fuerza impresa en ella por el Corazón se agota y disipa, y la cual es suficiente para forzar al Corazón desde su Estado natural hacia la Dilatación.
Quien sea capaz de calcular el peso de una columna de aire igual a la superficie de todo el cuerpo, concederá fácilmente que posee una potencia suficiente para los efectos que aquí se le atribuyen. Y cuando considere que los cuerpos de los animales son máquinas compresibles, hallará que este debe afectarlos necesariamente de la manera aquí expuesta. Pero aunque nuestros cuerpos estén enteramente compuestos de tubuli, o vasos Ilenos de fluidos; aun así esta presión, por grande que sea, al ser igual, no podría tener efecto alguno sobre ellos si las dimensiones superficiales no fueran fácilmente variables; porque al estar comprimidos por todas partes con el mismo grado de fuerza, los fluidos contenidos no podrían comenzar a retirarse por ninguna parte y