de marzo y septiembre, o cercanas a ellas, son las más altas, y las mareas muertas las más bajas; lo cual proviene de las mayores agitaciones de las aguas cuando el esferoide fluido gira en torno a un gran círculo de la Tierra, que cuando lo hace en torno a un círculo menor; siendo evidente que si la Luna estuviera situada en el polo y permaneciera allí, el esferoide tendría una posición fija, y habría siempre pleamar bajo los polos y baja mar en todas partes bajo el ecuador;
Y, por lo tanto, cuanto más se aproxima la Luna a los Polos, menor es la agitación del Océano, la cual es máxima de todas cuando la Luna se encuentra en el Equinoccio, o a la mayor distancia posible de los Polos.
De donde el Sol y la Luna, estando ya sea en conjunción o en oposición en el Equinoccio, producen las mareas vivas más altas; y las subsiguientes mareas muertas, al ser producidas por la Luna tropical en los cuartos, son siempre las mareas más bajas; mientras que en junio y diciembre, las mareas vivas son ocasionadas por el Sol y la Luna tropicales, y por consiguiente son menos vigorosas; y las mareas muertas por la Luna equinoccial, las cuales son por tanto más fuertes:
De aquí resulta que la diferencia entre las mareas vivas y muertas en estos meses es mucho menos considerable que en marzo y septiembre.
Y la razón por la cual se halla que las mareas vivas más altas de todas ocurren más bien antes del equinoccio vernal y después del equinoccio autumnal, a saber, en febrero y octubre, que precisamente en ellos, es porque el Sol está más cerca de la Tierra en los meses de invierno, y de este modo llega a tener un mayor efecto en la producción de las mareas.
Hasta