entre los diversos intereses. Exactamente en la medida en que seáis capaces de establecer clases y categorías dentro de la nación; en esa misma medida, también tendréis oposición de intereses y guerra interna, ya sea declarada o secreta, aun si tomáis en consideración únicamente el sistema industrial."4
Una de las ideas principales de esta escuela es el carácter despilfarrador y al mismo tiempo inmoral de los arreglos actuales para distribuir los productos del país entre los diversos consumidores, la enorme superfluidad en cuanto al número de los agentes de distribución, los comerciantes, negociantes, tenderos y sus innumerables empleados, y la naturaleza depravadora de tal distribución de ocupaciones.
"Es evidente que el interés del comerciante es opuesto al del consumidor y al del productor. ¿Acaso no ha comprado barato y tan infravalorado como le ha sido posible en todas sus transacciones con el productor, el mismísimo artículo que, vanagloriándose de su excelencia, os vende tan caro como puede? Así, el interés del cuerpo comercial, colectiva e individualmente, es contrario al del productor y al del consumidor —es decir, al interés del cuerpo entero de la sociedad—.
"El comerciante es un intermediario que lucra con la anarquía general y la desorganización de la industria. El comerciante acapara los productos, lo acapara todo; posee y retiene todo, de tal manera que:—
1º. Mantiene tanto la Producción como el Consumo bajo su yugo, porque ambos tienen que acudir a él, ya sea al final en busca de los productos que van a consumirse, o al principio en busca de las materias primas que han de transformarse. El comercio, con todos sus métodos de compra, de alza y baja de precios, sus innumerables artilugios y su concentración de todo en manos de intermediarios, cobra tributo a diestra y siniestra; dicta despóticamente la ley a la Producción y al Consumo, de los cuales debería ser únicamente subordinado.