excepciones puedan convertirse en mayoría, o incluso en una minoría muy amplia, se requerirá mucho tiempo. La educación de los seres humanos es uno de los más difíciles de todos los artes, y este es uno de los puntos en los que hasta ahora ha tenido menos éxito; además, las mejoras en la educación general son necesariamente muy graduales porque la generación futura es educada por la presente, y las imperfecciones de los maestros fijan un límite invencible al grado en que pueden formar a sus alumnos para que sean mejores que ellos mismos. Debemos esperar por tanto, a menos que estemos operando sobre una porción selecta de la población, que el interés personal sea durante mucho tiempo un estímulo más eficaz para la conducción más vigorosa y cuidadosa de los negocios industriales de la sociedad que los motivos de un carácter más elevado.
Se dirá que en la actualidad la codicia de ganancia personal, por su propio exceso, se contrarresta a sí misma debido al estímulo que da a los riesgos temerarios y a menudo deshonestos.
Esto es así, y bajo el comunismo esa fuente del mal estaría ausente en general. Es probable, en efecto, que la iniciativa —ya sea de índole mala o buena— fuera un elemento deficitario, y que los negocios en general cayeren fuertemente bajo el dominio de la rutina; tanto más cuanto que, al tener que imponerse el cumplimiento del deber en tales comunidades mediante sanciones externas, cuanto más pueda reducirse el deber de cada persona a reglas fijas, más fácil resulta obligarla a cumplirlo.
Una circunstancia que aumenta la probabilidad de este resultado es el poder limitado que los administradores tendrían para la acción independiente. Naturalmente, detentarían su autoridad por elección de la comunidad, la cual podría revocarles su función en cualquier momento; y esto haría