pero sin establecer ninguna diferencia de remuneración según la naturaleza de la tarea ni según los supuestos méritos o servicios del individuo.
Hay otras formas de Socialismo, particularmente el fourierismo, que, por consideraciones de justicia o conveniencia, permiten diferencias de remuneración para distintos tipos o grados de servicio a la comunidad; pero el examen de estas puede posponerse por el momento.
La diferencia entre las fuerzas motrices en la economía de la sociedad bajo la propiedad privada y bajo el comunismo sería mayor en el caso de las mentes directoras.
Bajo el sistema actual, al estar la dirección enteramente en manos de la persona o personas que poseen (o son personalmente responsables de) el capital, todo el beneficio de la diferencia entre la mejor administración y la peor bajo la cual el negocio puede seguir funcionando recae sobre la persona o personas que controlan la administración:
- obtienen todo el lucro de una buena gestión, salvo en la medida en que su propio interés o su generosidad les induzcan a compartirlo con sus subordinados;
- y sufren todo el perjuicio de una mala gestión, salvo en la medida en que esto pueda mermar su posterior capacidad para emplear mano de obra.
Este fuerte motivo personal para dar lo mejor de sí mismos y esforzarse al máximo por la eficiencia y la economía de las operaciones no existiría bajo el comunismo; ya que los administradores solo recibirían del producto el mismo dividendo igualitario que los demás miembros de la asociación.
Lo que permanecería sería el interés común a todos en administrar los asuntos de tal modo que el dividendo fuera lo mayor posible; los