enriquecieran de repente, el diecinueve veinteavos de todo el trabajo que hoy se realiza sería abandonado».7
En la opinión de los fourieristas, la tendencia del actual orden de la sociedad es hacia una concentración de riqueza en manos de unos cuantos individuos o compañías inmensamente ricos, en comparación, y la reducción de todo el resto de la comunidad a una dependencia completa de ellos. Esto fue denominado por Fourier la féodalité industrielle.
«Este feudalismo», dice el señor Considérant, «quedaría constituido tan pronto como la mayor parte de la propiedad industrial y territorial de la nación pertenezca a una minoría que absorba todas sus rentas, mientras que la gran mayoría, encadenada al banco de trabajo o labrando la tierra, deba contentarse con roer la pitanza que se le arroja».8
Este desastroso resultado ha de ser provocado en parte por el mero progreso de la competencia, tal como lo esbozó en nuestro extracto anterior M. Louis Blanc; ayudado por el progreso de las deudas nacionales, que M. Considérant considera como hipotecas sobre toda la tierra y el capital del país, de las cuales «les capitalistes prêteurs» se convierten, en una medida cada vez mayor, en copropietarios, recibiendo sin trabajo ni riesgo una porción creciente de las rentas.
# Examen de las objeciones socialistas al orden actual de la sociedad.
Es imposible negar que las consideraciones señaladas en el capítulo precedente presentan un caso espantoso, ya sea en contra del orden social existente, o en contra de la posición del hombre mismo en este mundo. Cuánto de estos males debe atribuirse al primero, y cuánto al segundo, es la principal cuestión teórica que hay que resolver.