Launcelot
No sé qué pensar de eso; pero yo soy Launcelot, el criado del judío, y estoy seguro de que Margery, vuestra mujer, es mi madre.
Gobbo
Se llama Margery, en verdad: te lo juro, si tú eres Launcelot, eres mi propia carne y sangre. ¡Bendito sea el Señor! ¡vaya barba que te has echado! tienes más pelos en la barbilla que los que tiene Dobbin, mi caballo de carga, en la cola.
Launcelot
Parece, pues, que el rabo de Dobbin crece hacia atrás: estoy seguro de que él tenía más pelos en el rabo de los que yo tengo en la cara la última vez que lo vi.
Gobbo
¡Señor, cómo has cambiado! ¿Cómo os lleváis tú y tu amo? Le he traído un regalo. ¿Cómo os lleváis ahora?
Bassanio
Podéis hacerlo; pero daos prisa de modo que la cena esté lista a más tardar a las cinco en punto. Encargaos de que entreguen estas cartas, mandad hacer las libreas y rogad a Graciano que venga luego a mi alojamiento.
Sale un criado .
Launcelot
A él, padre.
Gobbo
¡Dios bendiga a su merced!