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nydus/The VillagePublic
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I

El bisabuelo de los Krasoff, conocido por los sirvientes de la casa solariega con el apodo de «El Gitano», fue perseguido con lebreles por el capitán de caballería Durnovo.

El Gitano había seducido a la amante de su señor y amo.

Durnovo dio orden de que sacaran al Gitano a los campos y lo pusieran sobre un cerrillo. Luego él mismo salió allí con una jauría de perros y gritó: «¡A por él, al atacad!».

El Gitano, que estaba sentado allí en estado de estupor, echó a correr. Pero de nada sirve huir de los lebreles.

Al abuelo de los Krasoff, por a o por b, le dieron una carta de emancipación. Se marchó con su familia al pueblo —y pronto se distinguió por convertirse en un célebre ladrón. Alquiló una diminuta pocilga en el Suburbio Negro para su mujer y la puso a tejer encaje para la venta, mientras él, en compañía de un pequeño burgués llamado Byelokopytoff, rondaba por la provincia robando iglesias. Al cabo de un par de años fue atrapado. Pero en su juicio se portó de tal manera que sus respuestas a los jueces anduvieron de boca en boca durante mucho tiempo después. Estaba ante ellos, al parecer, en un caftán de terciopelo, con un reloj de plata y botas de piel de cabra, jugando insolentemente con sus pómulos y sus ojos y, de la manera más respetuosa, confesando cada uno de sus innumerables crímenes, incluso los más insignificantes: «Sí, señor. Así es, señor».

El padre de los Krasov era un buhonero de poca monta. Vagaba por el condado, vivió un tiempo en Durnovka, montó una taberna y una tiendecita, quebró, le dio por la bebida, regresó a la ciudad y murió al poco tiempo.

Tras trabajar un tiempo en los comercios, sus hijos, Tijón y Kuzmá, que eran casi de la misma edad, se dedicaron también a la venta ambulante. Andaban de un lado para otro en un carro campesino con la parte delantera tallada y una estructura techada a modo de tienda en medio, y gritaban con tonos melancólicos: «¡Mu‑jeres, aquí hay mercancía! ¡Mu‑jeres, aquí hay mercancía!».

La mercancía consistía en espequeños espejos, jabón barato, anillos, hilo, pañuelos, agujas, rosquillas; todo esto en el carro entoldado. El carro descubierto contenía todo lo que iban recolectando: gatos muertos, huevos, lino grueso, jerga, trapos. Pero un día, después de haber andado así de un lado para otro durante varios años, los hermanos estuvieron a punto de cortarse el cuello el uno al otro —a causa de una disputa sobre el reparto de las ganancias, según aseguraban los rumores— y se separaron para evitar una catástrofe. Kuzma se alquiló como boyero. Tijón se hizo cargo de una pequeña posta en la carretera empedrada de Vorgol, a cinco verstas de Durnovka, y abrió una taberna y una tiendecita «popular».—«Compro y vendo pekeñeces té azucar tabako cigarros y asin asín».

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