Y en un momento dado el Doctor se vio viajando tan rápido que tuvo que sostenerse el sombrero con ambas manos; pues sentía como si el barco mismo volara a través de olas que espumaban y hervían de velocidad.
Y todos los animales del barco empezaron a reír y a bailar en el aire impetuoso, pues cuando miraban hacia atrás, hacia el barco de los piratas, podían ver que ahora se hacía más pequeño, en vez de más grande. Las velas rojas iban quedando muy, muy atrás.