independientes en los estados o ciudades donde operaban las compañías. Algunas de las compañías de vapores habían sido financiadas por sus propietarios, y otras a través de banqueros independientes.
Como resultado de la absorción de estas 121 compañías en el sistema de New Haven, el financiamiento de todos estos ferrocarriles, compañías de barcos de vapor, tranvías y otras corporaciones, pasó a tributar a J. P. Morgan & Co.; y los banqueros independientes fueron eliminados o se convirtieron en satélites.
Y esta concentración financiera se llevó a cabo a pesar de que prácticamente cada una de estas 121 compañías fue adquirida por New Haven en violación de la ley estatal o federal, o de ambas.
La aplicación de la Ley Sherman tendrá sin duda como resultado la disolución de esta incómoda e ilegal combinación.
# EL MONOPOLIO DEL CARBÓN
La prueba de la «cooperación» de los ferrocarriles de antracita la proporciona la ubicua presencia de George F. Baker en la junta directiva de los ferrocarriles Reading, Jersey Central, Lackawanna, Lehigh, Erie y New York, Susquehanna & Western, los cuales controlan conjuntamente casi toda la antracita sin extraer, así como el tonelaje real. Estas vías férreas han constituido un factor importante en el desarrollo del Trust del Dinero. El Departamento de Justicia las acusa de violaciones fundamentales tanto de la Ley Sherman como de la cláusula sobre mercancías de la Ley Hepburn, la cual prohíbe que un ferrocarril transporte, en el comercio interestatal, cualquier mercancía en la que tenga un interés, directo o indirecto. Casi todas las grandes emisiones de valores realizadas en los últimos 14 años por cualquiera de estos ferrocarriles (excepto el Erie), han estado