de infinita variedad, y lo mismo ocurre con la tribu de los insectos.
506.
PINTURA.
La mente del pintor debe asemejarse a un espejo, que siempre toma el color del objeto que refleja y está completamente ocupada por las imágenes de tantos objetos cuantos tiene delante. Por tanto, debes saber, ¡oh Pintor!, que no puedes ser un buen pintor si no eres el maestro universal en representar mediante tu arte toda clase de formas producidas por la naturaleza. Y esto no sabrás hacerlo si no las ves y las retienes en tu mente. De ahí que, al caminar por los campos, prestes atención a diversos objetos y mires, a su vez, ora a esta cosa ora a aquella, acumulando un repertorio de hechos diversos seleccionados y escogidos entre