Gonfaloniere della eccelsa Republica di Firenze*; varias ediciones).]
845.
Nuestra vida está hecha por la muerte de los demás.
En la materia muerta subsiste una vida insensible que, reunida en los estómagos de los seres vivos, cobra de nuevo vida, tanto sensitiva como intelectual.
846.
Aquí la naturaleza se muestra con muchos animales más bien como una cruel madrastra que como una madre, y con otros no como una madrastra, sino como una madre amorosísima.
847.
El hombre y los animales son verdaderamente el tránsito y el conducto de la comida, el sepulcro de los animales y la morada de los muertos, haciendo uno la muerte del otro, convirtiéndose en el revestimiento para la corrupción de otros [cuerpos] muertos.