la luna, tal como se ven en luna llena, nunca varían en el curso de su movimiento sobre nuestro hemisferio. Una segunda razón es que un objeto reflejado en un cuerpo convexo ocupa tan solo una pequeña parte de dicho cuerpo, como se demuestra en perspectiva [Nota al pie 18: come e provato. Esto alude al diagrama adjunto.]. La tercera razón es que, cuando la luna está llena, solo da cara a la mitad del hemisferio de la tierra iluminada, en el cual únicamente el océano y otras aguas reflejan una luz brillante, mientras que la tierra produce manchas sobre esa luminosidad; así pues, la mitad de nuestra tierra se vería ceñida por el brillo del mar alumbrado por el sol, y en la luna este reflejo sería la parte más pequeña de dicha luna. En cuarto lugar, un cuerpo radiante no puede ser reflejado por otro igualmente radiante; por tanto, el mar —dado que toma prestado su brillo del sol, al igual que la luna— no podría hacer que la tierra se reflejase en él, ni tampoco se podría ver reflejado en él el cuerpo del sol, ni en verdad ninguna estrella situada enfrente.
906.
Si mantienes bajo observación los detalles de las manchas de la luna, a menudo encontrarás grandes variaciones en ellas, y esto yo mismo lo he comprobado dibujándolas. Y esto es causado por las nubes que se levantan de las aguas en la luna, las cuales se interponen entre el sol y dichas aguas, y con