Henry W. Wolff en su libro sobre cajas de ahorros cooperativas:
“Propagándose por sus propios méritos, las cajas de crédito cooperativo de la gente humilde se han extendido por Alemania, Italia, Austria, Hungría, Suiza y Bélgica. Rusia sigue los pasos de esos países; Francia se esfuerza denodadamente por poseer crédito cooperativo. Serbia, Rumanía y Bulgaria han hecho suyo dicho crédito. Canadá ha anotado su primer éxito en el camino hacia su adquisición. Chipre, e incluso Jamaica, han dado sus primeros pasos. Irlanda ostenta primeros frutos sustanciales de sus siembras económicas.
“Sudáfrica tantea el camino hacia la misma meta. Egipto ha descubierto la necesidad de los bancos cooperativos, incluso al lado de la creación mimada de lord Cromer, el ricamente dotado «banco agrícola». La India ha dado un comienzo lleno de promesas. Y aun en el lejano Japón y en China, la gente intenta aclimatar las organizaciones más perfeccionadas de Schulze-Delitzsch y Raiffeisen. El mundo entero parece ceñido por un anillo de crédito cooperativo. Solo Estados Unidos y Gran Bretaña siguen rezagados de manera lamentable”.