atribuirse a cualquier medio perfecto y sencillo de producir dichas tablas no puede en absoluto calcularse a menos que expongamos algunos de los cálculos previos necesarios para permitir al marino determinar, con la certeza y la precisión requeridas, la posición
En una palabra, pues, todas las tablas puramente aritméticas, trigonométricas y logarítmicas ya mencionadas son necesarias, ya sea directa o indirectamente, para este propósito.
Pero además de estas, un gran número de tablas, exclusivamente astronómicas, son asimismo indispensables.
Las predicciones del astrónomo, con respecto a las posiciones y movimientos de los cuerpos del firmamento, son el medio, y el único medio, que permite al navegante ejercer su arte.
Gracias a ellas puede descubrir la distancia de su barco a la Línea, y la magnitud de su alejamiento del meridiano de Greenwich, o de cualquier otro meridiano al que se refieran las predicciones astronómicas.
Cuanto más numerosas, minuciosas y exactas puedan hacerse estas predicciones, mayores serán las facilidades que se le podrán brindar al navegante.
Pero el cálculo de aquellas tablas en las que se registran las posiciones futuras de los objetos celestes depende a su vez de una variedad infinita de otras tablas que jamás llegan a manos del navegante.
No puede decirse que exista ninguna tabla, por pequeña que sea, necesaria para el astrónomo que no sea necesaria para el navegante.
Los fines de la marina de un país cuyos intereses están tan inseparablemente conectados como los nuestros con el progreso del arte de la navegación, se cumplirían muy inadecuadamente si a nuestros navegantes se les proporcionaran únicamente los medios