bosque”. Era su sujeción a la roca lo que los hacía seguros; y las influencias de la naturaleza, lo que sostenía su vida. Así, los creyentes se ven a menudo expuestos a los peligros más horribles en su viaje al cielo; pero, mientras estén «arraigados y cimentados» en la Roca de la Eternidad, están perfectamente seguros. Su asimiento a Él es su garantía; y las bendiciones de Su gracia les dan vida y los sostienen en ella. Y así como el árbol debe morir, o la roca caer, antes de que pueda efectuarse una disolución entre ellos, así el creyente debe perder su vida espiritual, o la Roca debe desmoronarse, antes de que su unión pueda
Hablando del Señor Jesús, Isaías dice: > «Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre. Y colgarán de él toda la honra de la casa