El arrepentimiento que salva y la fe que salva siempre van de la mano; y no tienes por qué preocuparte por el arrepentimiento si
“Algunos no están seguros de haberse ‘arrepentido lo suficiente’. Si con esto queréis decir que debéis arrepentiros para inclinar a Dios a ser misericordioso con vosotros, cuanto antes abandonéis tal arrepentimiento, mejor.
Dios ya es misericordioso, como lo ha demostrado plenamente en la cruz del Calvario; y es una ofensa grave a Su corazón de amor que penséis que vuestras lágrimas y vuestra angustia le conmoverán, sin saber que ‘la benignidad de Dios te guía al arrepentimiento’.
No es vuestra maldad, por tanto, sino Su benignidad la que os guía al arrepentimiento; de modo que la verdadera manera de arrepentirse es creer en el Señor Jesucristo, ‘el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación’ ”.
Otra cosa. Si hay verdadero arrepentimiento, este dará frutos. Si le hemos hecho daño a alguien, nunca debemos pedirle a Dios que nos perdone hasta que estemos dispuestos a hacer restitución. Si le he hecho una gran injusticia a cualquier hombre y puedo enmendarla, no necesito pedirle a