El problema con muchos escépticos es su presunción. ¡Saben más que el Todopoderoso! y no vienen con un espíritu enseñable. Pero en el momento en que un hombre viene con un espíritu receptivo, es bendecido; pues «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada» (Santiago 1:5).
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Palabras de consejo
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