Ahora mira: “Escuché y oí; mas no hablaron rectamente”. ¡Ningún altar familiar! ¡Ninguna lectura de la Biblia! ¡Ninguna devoción en secreto! ¡Dios se inclina para escuchar, pero Su pueblo se ha apartado! Si hay un descarriado arrepentido, alguien que anhela el perdón y la restauración, no encontrarás palabras más tiernas que las que se hallan en Jeremías 3:12: “Ve y proclama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh descarriada Israel, dice Jehová; no haré caer mi furor sobre vosotras, porque soy misericordioso, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo”. Ahora nota: “Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, anduviste en tus caminos extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová. Convertíos, oh hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo”—piensa en que Dios viene y dice: “¡Yo soy vuestro esposo!”—, “y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion”.
“Reconoce tan solo tu iniquidad”. ¡Cuántas veces habré presentado ese pasaje a un descarriado!
“Reconócela”, y Dios dice que te perdonaré. Recuerdo a un hombre que preguntó: “¿Quién dijo eso? ¿Está ahí?”. Y le mostré el pasaje: “Reconoce tan solo tu iniquidad”; y el hombre cayó de rodillas y clamó: “Dios mío, he pecado”; y el Señor lo restauró allí mismo.
Si te has apartado, Él quiere que vuelvas.
Dice en otro lugar: «¿Qué haré contigo, Efraín? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque vuestra piedad es como nube de la mañana, y como el rocío de la madrugada que se desvanece» (Oseas 6:4). ¡Su compasión y su amor son maravillosos!
En Jeremías 3:22; > «Volveos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras rebeliones. He aquí, nosotros venimos a ti; porque tú eres Jehová nuestro