nacer de nuevo. Padres, si esperan ver a sus hijos que se nos han adelantado, deben nacer del Espíritu. Posiblemente seas un padre o una madre que recientemente ha llevado a un ser querido a la tumba; ¡y qué oscuro parece tu hogar! Nunca más volverás a ver a tu hijo, a menos que nazcas de nuevo. Si deseas reunirte con tu ser querido, debes nacer de nuevo. Puede que me esté dirigiendo a un padre o a una madre que tiene un ser querido allá arriba. Si pudieras escuchar la voz de ese ser querido, te diría: «Ven por este camino». ¿Tienes un amigo santo allá arriba? Joven o señorita, ¿no tienes una madre en el mundo de luz? Si pudieras oírla hablar, ¿no te diría: «Ven por este camino, hijo mío»—«Ven por este camino, hija mía»? Si alguna vez has de volver a verla, debes nacer de nuevo.
Todos tenemos allí un Hermano Mayor. Hace casi mil novecientos años Él cruzó, y desde las riberas celestiales te está llamando al cielo.
Démosle la espalda al mundo. Hagásemos los sordos al mundo. Mirémos a Jesús en la Cruz y seamos salvos.
Entonces un día veremos al Rey en su hermosura, y no saldremos más.