muy feliz, adónde me ha conducido el deber; para que en tu propia vida matrimonial tú también seas tan feliz como yo. Querida, quiera Dios Todopoderoso que tu vida sea todo lo que promete: un largo día de sol, sin vientos duros, sin olvidar el deber, sin desconfianza. No debo desearte ausencia de dolor, porque eso nunca podrá ser; pero sí espero que seas siempre tan feliz como lo soy yo ahora. Adiós, querida mía. Echaré esto al correo de inmediato y, tal vez, te escriba muy pronto otra vez. Debo parar, pues Jonathan
“ Whitby, 30 de agosto. “Mi querida Mina: “Océanos de amor y millones de besos, y ojalá estés pronto en tu propia casa con tu esposo. Desearía que pudieras venir a casa lo suficientemente pronto para alojarte con nosotros aquí. El aire fuerte pronto restablecerá a Jonathan; a mí me ha restablecido por completo. Tengo un apetito como el de un cormorán, estoy llena de vida y duermo bien. Te alegrará saber que he dejado por completo de sonámbula. Creo que no me he movido de la cama en toda una semana, eso cuando una vez me meto en ella por la noche. Arthur dice que estoy engordando. A propósito, olvidé decirte que Arthur está aquí. Damos unos paseos a pie, en coche y a caballo, y paseamos en bote, y jugamos al tenis, y pescamos juntos; y lo amo más que nunca. Él me dice que me ama más, pero lo dudo, porque al principio me dijo que no podía amarme más de lo que lo hacía entonces. Pero esto es una tontería. Ahí está, llamándome. Así que nada más por ahora de tu afectísima “ Lucy.