29 de junio». > > Ya conozco el plazo de
28 de mayo. —Hay una posibilidad de escape, o al menos de poder enviar un recado a casa. Una banda de Szgany ha llegado al castillo y está acampada en el patio. Estos Szgany son gitanos; tengo notas sobre ellos en mi libro. Son peculiares de esta parte del mundo, aunque están emparentados con los gitanos comunes de todo el planeta. Hay miles de ellos en Hungría y Transilvania, que viven casi al margen de toda ley. Por regla general se adscriben a algún gran noble o boyardo, y adoptan su nombre. Son audaces y carecen de religión, salvo la superstición, y solo hablan sus propias variantes de la lengua romaní. Escribiré algunas cartas a casa y trataré de conseguir que las echen al correo. Ya les he hablado desde mi ventana para iniciar el contacto. Se quitaron el sombrero e hicieron reverencias y muchas señales que, sin embargo, no pude entender, al igual que tampoco su lengua hablada. … He escrito las cartas. La de Mina está en taquigrafía, y en la mía simplemente le pido al señor Hawkins que se comunique con ella. A ella le he explicado mi situación, pero sin los horrores que solo puedo intuir. Le causaría impresión y la asustaría hasta la muerte si le abriera mi corazón. Si las cartas no llegan a su destino, el Conde aún no sabrá mi secreto ni el alcance de mis conocimientos. … He entregado las cartas; las arrojé a través de los barrotes de mi ventana junto con una moneda de oro, e hice cuantas señales pude para que las echaran al correo. El hombre que las tomó se las apretó contra el corazón e hizo una reverencia, y luego se las metió en la gorra. No podía hacer