CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
Page 519 of 536
Table of Contents

XXVI

pero nos fue imposible encontrarlo. Uno de sus vecinos, que no parecía tenerle mucho afecto, dijo que se había marchado dos días antes, nadie sabía a dónde. Esto fue corroborado por su casero, que había recibido por medio de un mensajero la llave de la casa junto con el alquiler adeudado en dinero inglés. Esto había ocurrido entre las diez y las once de la noche de ayer. Estábamos nuevamente en un callejón sin salida. Mientras hablábamos, alguien llegó corriendo y jadeando soltó que el cadáver de Skinsky había sido encontrado dentro del muro del cementerio de San Pedro, y que tenía la garganta abierta como si se la hubiera desgarrado algún animal salvaje. Los que habían estado hablando con nosotros salieron corriendo para ver el horror, y las mujeres gritaban: «¡Esto es obra de un eslovaco!». Nos apresuramos a marchar por temor a vernos envueltos de algún modo en el asunto y quedar así detenidos. Al regresar a casa no pudimos llegar a ninguna conclusión definitiva. Todos estábamos convencidos de que el cajón iba en camino, por agua, hacia alguna parte; pero dónde podría ser eso tendríamos que descubrirlo. Con el corazón apesadumbrado volvimos al hotel para ver a Mina. Al reunirnos, lo primero fue consultar sobre si debíamos volver a hacer a Mina partícipe de nuestra confianza. Las cosas se están poniendo desesperadas, y al menos es una oportunidad, aunque arriesgada. Como paso preliminar, quedé liberado de la promesa que le había hecho.

Diario de Mina Harker. 30 de octubre, por la tarde. —Estaban tan cansados, agotados y desanimados que no había nada que hacer hasta que descansaran un poco; así que les pedí a todos que se recostaran durante media hora mientras yo ponía todo al día. Me siento muy

519