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nydus/Heart of DarknessPublic
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I

Era un buhonero corriente, dedicado desde su juventud a estos lugares, nada más.

Era obedecido, pero no inspiraba ni amor ni miedo, ni siquiera respeto. Inspiraba inquietud. ¡Eso era! Inquietud.

No una desconfianza definida; solo inquietud, nada más. No tenéis idea de cuán eficaz puede ser semejante... semejante... facultad.

No tenía ningún talento para organizar, ni para la iniciativa, ni siquiera para el orden. Eso era evidente en cosas tales como el estado deplorable de la estación. No tenía instrucción ni inteligencia. Su puesto le había llegado... ¿por qué? Quizá porque nunca enfermaba... Había cumplido tres períodos de tres años por allá... Porque una salud triunfante en la desbandada general de las constituciones es una especie de poder en sí misma. Cuando iba de permiso a su patria, armaba jaleos a lo grande... pomposamente. Un marinero en tierra —con matices— solo en las apariencias. Esto uno podía deducirlo de su charla casual. No originaba nada, solo sabía mantener la rutina; eso es todo. Pero era grande. Era grande por este pequeño detalle: que era imposible saber qué podía dominar a un hombre así. Jamás reveló ese secreto. Tal vez no había nada en su interior. Tal sospecha lo hacía a uno detenerse, pues por allí no había controles externos.

En cierta ocasión, cuando diversas enfermedades tropicales habían postrado a casi todos los «agentes» de la estación, se le oyó decir: «Los hombres que vienen aquí no deben tener entrañas».

Coronó la frase con esa sonrisa suya, como si se tratara de una puerta que se abría hacia una oscuridad que él guardaba bajo llave. Uno se figuraba haber visto cosas, pero el cerrojo estaba puesto.

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