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nydus/Heart of DarknessPublic
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I

Cuando las constantes disputas de los blancos por la precedencia le molestaban a la hora de las comidas, ordenó que se fabricara una inmensa mesa redonda, para la cual hubo que construir una casa especial. Este era el comedor de la estación. Donde él se sentaba era el primer lugar; los demás no existían. Uno sentía que esta era su inalterable convicción. No era ni educado ni maleducado. Era callado. Permitía que su «muchacho» —un negro joven y sobrealimentado de la costa— tratara a los blancos, ante sus propias narices, con una insolencia exasperante.

“Comenzó a hablar apenas me vio. Había estado muchísimo tiempo en el camino. No podía esperar. Tuvo que empezar sin mí. Había que relevar las estaciones río arriba. Ya había habido tantos retrasos que no sabía quién estaba muerto y quién vivo, y cómo se las apañaban, y etcétera, y etcétera. No prestó atención a mis explicaciones y, jugando con una barra de lacre, repitió varias veces que la situación era «muy grave, muy grave». Había rumores de que una estación muy importante estaba en peligro y su jefe, el señor Kurtz, estaba enfermo. Esperaba que no fuera verdad. El señor Kurtz era… Me sentía agotado e irritable. Que le den a Kurtz, pensé. Lo interrumpí diciendo que

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