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nydus/Heart of DarknessPublic
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I

Fui hacia la orilla del río, y el otro me siguió. Oí un murmullo mordaz a mi oído: «Hato de gallinas, ¡venga ya!».

Se veía a los peregrinos en grupos, gesticulando, discutiendo. Varios aún tenían los bastones en las manos. De verdad creo que se llevaban esos palos a la cama.

Más allá de la cerca, el bosque se levantaba de forma espectral a la luz de la luna, y a través de aquel tenue revuelo, a través de los débiles sonidos de aquel patio lamentable, el silencio de la tierra llegaba hasta lo más hondo del corazón: su misterio, su grandeza, la asombrosa realidad de su vida oculta.

El negro herido se quejó débilmente en algún lugar cercano y luego soltó un suspiro profundo que me hizo acelerar el paso para alejarme de allí.

Sentí que una mano se introducía bajo mi brazo.

—Mi querido señor —dijo el tipo—, no quiero que me malinterpreten, y menos aún usted, que verá al señor Kurtz mucho antes de que yo pueda tener ese placer. No me gustaría que él se hiciera una falsa idea de mi carácter...

“Lo dejé hablar, a este Mefistófeles de cartón piedra, y me pareció que, si lo intentaba, podría atravesarlo con el dedo índice y no encontraría dentro más que un poco de tierra suelta, tal vez. Él, ¿no lo ve?, había estado planeando ser subgerente dentro de poco bajo las órdenes del actual, y pude ver que la llegada de ese Kurtz los había alterado a ambos bastante. Hablaba atropelladamente, y yo no intenté detenerlo.

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