Codal
nydus/Peter and WendyPublic
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VIII. La laguna de las sirenas

si ella misma estuviera naufragada.

El bote se acercaba más. Era el esquife de los piratas, con tres figuras en su interior, Smee y Starkey, y la tercera una cautiva, nada menos que Tiger Lily.

Tenía las manos y los tobillos atados, y sabía cuál iba a ser su destino. Iba a ser abandonada en la roca para perecer, un final para alguien de su raza más terrible que la muerte por fuego o tortura, pues ¿no está escrito en el libro de la tribu que no hay camino a través del agua hacia los felices cazaderos?

Sin embargo, su rostro era inexpresivo; era la hija de un jefe, debía morir como la hija de un jefe, eso es todo.

La habían pillado subiendo a bordo del barco pirata con un cuchillo en la boca. No se montaba guardia en la nave, pues era presunción de Hook que el viento de su nombre protegía el barco a una milla a la redonda.

Ahora su destino ayudaría a protegerlo también. Un lamento más recorrería ese viento por la noche.

En la penumbra que traían consigo, los dos piratas no vieron la roca hasta que chocaron contra ella.

—¡Oriza, pedazo de zoquete —gritó una voz irlandesa que era la de Smee—, aquí está la roca! Ahora bien, lo que tenemos que hacer es subir a la piel roja a pulso y dejarla ahí para que se ahogue.

Bastó la obra de un solo momento brutal para dejar a la hermosa joven sobre la roca; era demasiado orgullosa para ofrecer una resistencia inútil.

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