Codal
nydus/Peter and WendyPublic
Page 201 of 220
Table of Contents

XVI. El regreso a casa

también me cae bien. No podemos tenerla los dos,

Pero la dama no quiso resignarse, y él era infeliz. Dejó de mirarla, pero ni aun así lo soltaba ella. Él brincaba y hacía muecas graciosas, pero cuando se detenía era tal como si ella estuviera dentro de él, llamando a la puerta.

—Bueno, está bien —dijo al fin, y tragó saliva. Luego descerrajó la ventana—. Vamos, Campanilla —gritó, con una mueca espantosa desafiando las leyes de la naturaleza—; no queremos ninguna madre tonta; y se echó a volar.

Así fue como Wendy, John y Michael encontraron la ventana abierta para ellos después de todo, lo cual por supuesto era más de lo que merecían. Aterrizaron en el suelo, sin la menor vergüenza de sí mismos; y el más pequeño ya se había olvidado de su hogar.

201