Codal
nydus/Peter and WendyPublic
Page 124 of 220
Table of Contents

IX. El Pájaro del Nunca Jamás

perlas y patacones a las gaviotas, que se lanzaban sobre ellos en busca de comida y luego se alejaban volando, furiosas por la ruin jugarreta que les habían gastado. La estaca seguía allí, y en ella Starkey había colgado su sombrero, un sombrero hule hondo, impermeable, de ala ancha. Peter metió los huevos en este sombrero y lo puso sobre la laguna. Flotaba maravillosamente.

El Pájaro Nunca vio de inmediato lo que se traía entre manos, y gritó su admiración por él; y, ay, Peter cantó su conformidad con ella.

Luego se metió en el nido, levantó el bastón en él como un mástil y colgó su camisa a modo de vela.

En el mismo instante, el ave revoloteó sobre el sombrero y una vez más se sentó cómodamente sobre sus huevos.

Ella se dejó llevar en una dirección, y él fue arrastrado en otra, ambos vitoreando.

Por supuesto, cuando Peter desembarcó, varó su barca en un lugar donde el ave la encontraría fácilmente; pero el sombrero tuvo tanto éxito que ella abandonó el nido. Este anduvo flotando a la deriva hasta que se hizo trizas, y a menudo Starkey se acercaba a la orilla de la laguna y, con muchos sentimientos encontrados, observaba al ave empollando sobre su sombrero.

Como no volveremos a verla, tal vez valga la pena mencionar aquí que todas las aves de Nunca Jamás construyen ahora sus nidos con esa forma, con un ala ancha en la que los polluelos toman el aire.

Grandes fueron los regocijos cuando Peter llegó al hogar bajo tierra casi al mismo tiempo que Wendy, quien había sido llevada de aquí para allá por la cometa. Todos los muchachos tenían aventuras que contar; pero tal vez la mayor aventura de todas era que llevaban varias horas de retraso para irse a la cama.

124