Se observó poca diferencia entre si la tierra estaba seca o húmeda. La actividad del suelo parecía ser permanente, ya que no se observó ningún cambio en la actividad después de haber dejado reposar la tierra durante ocho meses.
Se hicieron entonces intentos para separar el componente radiactivo del suelo mediante tratamiento químico. Con este fin se analizó una muestra de arcilla. Mediante extracción con ácido clorhídrico se eliminó todo el carbonato de calcio. Al secar la arcilla se observó que la actividad se había reducido, pero esta recuperó espontáneamente su actividad original en el transcurso de unos pocos días.
Parece probable, por tanto, que un producto activo hubiera sido separado del suelo por el ácido. Elster y Geitel consideran que en la arcilla estaba presente una sustancia activa, la cual formaba un producto más fácilmente soluble en ácido clorhídrico que el propio material activo. Parecía haber un proceso de separación análogo al del Th X a partir del torio por precipitación con amoníaco.
También se hicieron experimentos para ver si las sustancias colocadas en la tierra adquirían alguna radiactividad. Con este fin, muestras de arcilla de alfarero, blanco de España y espato pesado, envueltas en lino, se colocaron en la tierra a 50 cm por debajo de la superficie. Al cabo de un mes, se desenterraron y se examinó su actividad.
La arcilla fue la única sustancia que mostró alguna actividad. La actividad de la arcilla disminuyó con el tiempo, lo que demostró que esta había sido inducida en ella por las emanaciones presentes en el suelo.
Elster y Geitel34 han descubierto que se puede obtener una gran cantidad de la emanación radiactiva haciendo pasar aire a través de arcilla por succión. En algunos casos, la conductividad del aire en el recipiente de prueba aumentó más de 100 veces. También han descubierto que el llamado «fango» —un barro fino obtenido de aguas termales en Battaglia, en el norte de Italia— emite de tres a cuatro veces más emanación que la arcilla.
Al tratar el fango con ácido, la sustancia activa presente se disolvió. Al añadir algo de cloruro de bario a la disolución y precipitar el bario como sulfato, se eliminó la sustancia activa y, de este modo, se obtuvo un precipitado con una actividad superior a 100 veces, peso por peso, a la del fango original.
Se realizaron comparaciones de la velocidad de decaimiento de la actividad inducida, debida a la emanación del fango, con la debida a la emanación del radio, y, dentro de los límites de error, se encontró que las curvas de decaimiento obtenidas eran idénticas. Por lo tanto, no puede caber duda de que la actividad observada en el fango se debe a la presencia de una pequeña cantidad de radio. Elster y Geitel calculan que la cantidad de radio contenida en él es de solo aproximadamente una milésima parte de la que se obtiene de un peso igual de pechblenda de Joachimsthal.
Vincenti y Levi Da Zara35 han hallado que las aguas y los sedimentos de varios manantiales termales del norte de Italia contienen la emanación del radio. Elster y Geitel observaron que el ácido carbónico natural obtenido de grandes profundidades en antiguos suelos volcánicos era radiactivo, mientras que Burton36 halló que el petróleo de un pozo profundo en Ontario, Canadá, contenía una gran cantidad de emanación, probablemente de radio, ya que su actividad se reducía a la mitad en 3,1 días, mientras que la actividad inducida producida por la emanación se reducía a la mitad en unos 35 minutos.