Simon descubrió por este método que
Más adelante (sección 82) se verá que Kaufmann dedujo un valor similar para los electrones emitidos por el radio.
Estos resultados, que se habían basado en el efecto de un campo magnético y eléctrico sobre un ion en movimiento, fueron confirmados por Weichert, quien determinó mediante un método directo el tiempo requerido para que la partícula recorriera una distancia conocida.
Las partículas que componen el rayo catódico fueron denominadas «corpúsculos» por J. J. Thomson. El nombre de «electrón», empleado por primera vez por Johnstone Stoney, también se les ha aplicado y ha llegado a ser de uso general50.
Los métodos arriba descritos no dan la masa del electrón, sino únicamente la relación entre la carga y la masa. Sin embargo, puede hacerse una comparación directa entre la relación e/m para el electrón y el valor correspondiente para los átomos de hidrógeno liberados en la electrólisis del agua.
Se supone que cada uno de los átomos de hidrógeno porta una carga e, y se sabe que se requieren 96.000 culombios de electricidad, o, en números redondos, 104 unidades electromagnéticas de cantidad para liberar un gramo de hidrógeno.
Si N es el número de átomos en un gramo de hidrógeno, entonces Ne = 104. Pero si m es la masa de un átomo de hidrógeno, entonces Nm = 1. Dividiendo una por la otra e/m = 104.
Ya hemos visto que un ion gaseoso lleva la misma carga que un átomo de hidrógeno, mientras que la evidencia indirecta muestra que el electrón lleva la misma carga que un ion y, en consecuencia, la misma carga que el átomo de hidrógeno. De aquí que podamos concluir que la masa aparente del electrón es solo aproximadamente de ¹⁄₁₀₀₀ de la masa del átomo de hidrógeno. El electrón se comporta así como el cuerpo más pequeño conocido por la ciencia.
En experimentos posteriores, J. J. Thomson demostró que los iones negativos liberados a bajas presiones por un filamento de carbón incandescente, y también los iones negativos liberados de una placa de cinc expuesta a la acción de la luz ultravioleta, tenían el mismo valor para e/m que los electrones producidos en un tubo de vacío.
Parecía así probable que el electrón fuera un constituyente de toda la materia. Esta opinión recibió un fuerte apoyo de mediciones de un carácter completamente diferente.
Zeeman en 1897 descubrió que las líneas del espectro de una fuente de luz expuesta a un campo magnético intenso sufrían un desplazamiento y se desdoblaban. Trabajos posteriores han demostrado que en algunos casos las líneas se triplican, en otros se sextuplican, mientras que, en unos pocos casos, la multiplicación es aún mayor. Estos resultados recibieron una explicación general basada en las teorías de la radiación propuestas anteriormente por Lorenz y Larmor. Se suponía que la radiación, emitida desde cualquier fuente, resultaba del movimiento orbital u oscilatorio de las partes cargadas que constituyen el átomo.