273. Radioactividad de la atmósfera.
Los experimentos de Geitel1 y de C. T. R. Wilson2 en 1900 demostraron que un conductor cargada positiva o negativamente y colocado dentro de un recipiente cerrado perdía gradualmente su carga. Se demostró que esta pérdida de carga se debía a una pequeña ionización del aire en el interior del recipiente.
Elster y Geitel también descubrieron que un cuerpo cargado expuesto al aire libre perdía su carga rápidamente, y que la velocidad de descarga dependía de la localidad y de las condiciones atmosféricas. Más adelante, en la sección 284, se ofrecerá una descripción y discusión más detalladas de estos resultados.
En el curso de estos experimentos, Geitel observó que la velocidad de descarga aumentaba ligeramente durante algún tiempo después de haber cerrado el recipiente. Consideró que esto podría deberse posiblemente a la existencia de algunas sustancias radiactivas en el aire, las cuales producían una actividad inducida en las paredes del recipiente y aumentaban así la velocidad de disipación de la carga.
En 1901 Elster y Geitel3 probaron el audaz experimento de ver si era posible extraer una sustancia radiactiva del aire.
Los experimentos del autor habían demostrado que la radiactividad inducida por la emanación del torio podía concentrarse en el electrodo negativo bajo la acción de un campo eléctrico intenso. Este resultado indicaba que los portadores de la radiactividad poseían una carga eléctrica positiva. Por consiguiente, Elster y Geitel llevaron a cabo un experimento para comprobar si en la atmósfera existían portadores cargados positivamente que poseyeran una propiedad similar.
Para este propósito, un cilindro de malla metálica, cargado negativamente a 600 voltios, se expuso durante varias horas al aire libre. El cilindro fue retirado entonces y colocado rápidamente dentro de una gran campana de vidrio, en cuyo interior se había dispuesto un electroscopio para detectar la velocidad de descarga. Se observó que la velocidad de descarga aumentaba en una ligera medida.
Para multiplicar el efecto, un hilo de unos 20 metros de longitud fue expuesto a cierta altura del suelo, y se mantuvo cargado a un potencial elevado conectándolo al terminal negativo de una máquina de influencia.
Tras la exposición durante algunas horas, este hilo fue retirado y colocado dentro del recipiente de disipación. Se constató que la velocidad de descarga aumentaba considerablemente debido a la presencia del hilo. No se observó ningún incremento cuando el hilo se cargaba positivamente en lugar de negativamente.
Los resultados también mostraron que la materia radiactiva podía eliminarse del hilo metálico de la misma manera que de un hilo hecho activo por exposición en presencia de la emanación de torio.