también has pensado: ¿Hay algún panorama hermoso para quienes se hallan entre sus árboles? Y a mí se me ha envidiado por mis dones, por mis talentos, por mi riqueza, por mi posición oficial, por las siglas tras mi nombre, por mi gran y vacía casa, por mi gusto por la pintura—por mis … por mis oportunidades.
Los grandes criminales y los muy pacientes aprenden una lección común:
¡No creas en nada, no seas duro con nadie!
Pero no puedes comprender cuán inconmensurablemente relajado me siento.
Es la una de la mañana. No pueden arrestarme de ningún modo antes de las once de mañana. Tengo diez horas en las que, sin la menor sombra de duda, puedo escribirte: puedo plasmar mis pensamientos de manera inconexa y perezosa. Tengo una decena de horas para hablar contigo.
La tensión de toda emoción secreta acaba por generar sinceridad. El silencio es como una presa. Cuando la crecida alcanza su punto más alto, la