CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Nature of a CrimePublic
Página 25 de 65
Table of Contents

II

Esa es la Divinidad sufrida en extremo manifestándose a Sus adoradores. Pues tengan por seguro que llega un día en que dos y dos ya no suman cuatro. Ese día llegará el 5 de abril para Edward Burden.

Después de todo, él no ha hecho nada para que dos y dos sean cuatro. Ni siquiera ha revisado sus cuentas: bueno: desde hace ya algunos años yo vengo haciendo por lo menos eso.

Pero con su prometida es diferente. Es una muchacha rubia y delgada, de ojos que se dilatan ante cualquier clase de emoción. En mi oficina se muestra no como una devota segura, sino más bien como una cervatilla asustada llevada ante una Deidad Antropomórfica.

Y, por extraño que parezca, aunque el joven Burden, que confía en mí, me inspira una aversión sardónica, me descubrí diciéndole a esta pobrecita que tenía enfrente: «Vaya: ¡la he tratado injustamente!». Y me arrepentí.

Ella, ya ve usted, ha aportado después de todo algo para tener derecho a disfrutar de las propiedades y la riqueza de los Burden; ha dado su frágil belleza, su amabilidad, su adoración, sin duda, al insoportable Edward. Y todo este pago en la moneda adecuada: de modo que en cierto sentido tiene derecho.⁠ ⁠…

Buenas noches, querido, creo que está en tu mano —podría estar en tu mano— enmendarle las cosas a esta pequeña criatura. Mañana te diré por qué y cómo.

25