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nydus/The Lost WorldPublic
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Las cosas más maravillosas han sucedido

de la meseta. Tenía forma de cuenco y en el fondo, a unos cuantos cientos de yardas de donde nos hallábamos, había pozas de agua estancada y cubierta de espuma verde, orilladas de juncos. Era un sitio extraño de por sí, pero sus ocupantes lo hacían parecer una escena de los Siete Círculos de Dante. El lugar era una colonia de pterodáctilos. Había cientos de ellos congregados a la vista. Toda la zona inferior, alrededor de la orilla del agua, bullía de crías y de horribles madres que incubaban sus huevos coriáceos y amarillentos. De aquella masa reptiliana, obscena, que reptaba y aleteaba, surgía el clamor espantoso que llenaba el aire y el hedor amoho, fétido y mefítico que nos revolvía el estómago. Pero arriba, posados cada uno en su propia piedra, altos, grises y resecos —más parecidos a especímenes muertos y disecados que a criaturas vivas de verdad—, se sentaban los horribles machos, absolutamente inmóviles salvo por el movimiento giratorio de sus ojos rojos o el chasquido ocasional de sus picos en forma de ratonera cuando una libélula pasaba junto a ellos. Sus enormes alas membranosas estaban plegadas doblando los antebrazos, de modo que parecían mujeres ancianas gigantescas, envueltas en horribles chales del color de las telas de araña, con sus feroces cabezas sobresaliendo por encima de ellos. Grandes y pequeños, no menos de un millar de estas sucias criaturas yacían en la hondonada ante nosotros.

Nuestros profesores se habrían quedado allí todo el día con mucho gusto, tan fascinados estaban por esta oportunidad de estudiar la vida de una época prehistórica.

Señalaron los peces y las aves muertas esparcidas entre las rocas como prueba de la naturaleza del alimento de estas criaturas, y les oí felicitarse mutuamente por haber aclarado el punto de por qué los huesos de este dragón volador se encuentran en tan gran número en ciertas áreas bien definidas, como en el Greensand de Cambridge, ya que ahora se veía que, al igual que los pingüinos, vivían de manera gregaria.

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