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nydus/The Theory of Business EnterprisePublic
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Table of Contents

Empresa comercial

cantile pursuits or in the conduct of an industrial concern. The point of the inquiry is that characteristically modem business that is coextensive with the machine process described above and is occupied with the large mechanical industry.

The aim is a theory of such business enterprise in outline sufficiently full to show in what manner busi-| ness methods and business principles, in conjunction with the mechanical industry, influence the modem cultural situation.

To save space and tedium, therefore, features of business traffic that are not of a broad character and not peculiar to this modem situation are left on one side, as being already sufficiently familiar for the purpose in hand.

En la época moderna temprana, antes de que se instaurara el régimen de la industria maquinizada, la empresa comercial a cualquier escala considerable adoptaba comúnmente la forma de negocio mercantil —alguna modalidad de comercio o banca—. La navegación era el único sector de negocios considerable que implicaba una inversión en, o la gestión de, amplios dispositivos y procesos mecánicos, comparables con los hechos de la moderna industria mecánica. Y la navegación era

' It is eigciflcaDt that joint-atocb methoda of orgaciialioa uid numBgement — that is to eay. iinpersonall; eapitaliHtic methoda — are traceable, for their origin and early formnlatioD, to the shipping compimies of early modem llmeB.

Cf. K. Lehmann, Dir geschicMlielu SntmUkelung den Aktienreehts bti turn Code de Commeree. The like view is spoken for by Ehrenberg, ZeitaUer der Fwjger ; aee vol. II pp. 335 e( wg.

comúnmente combinado con la comercialización.

Pero incluso el comercio de transporte marítimo de épocas anteriores tenía mucho de carácter fortuito, asemejándose en este aspecto a la agricultura o a cualquier otra industria en la que el viento y el clima afectan en gran medida el resultado.

La fortuna de los hombres en la navegación se encontraba sobre bases más precarias que en la actualidad, y el éxito de sus empresas dependía menos de una previsión astuta y de una estrategia pecuniaria diaria que los asuntos de las grandes empresas modernas de transporte o de comercio exterior.

Bajo estas circunstancias, la labor del hombre de negocios consistía más en aprovechar las coyunturas ofrecidas por el curso de las estaciones y las fluctuaciones de la oferta y la demanda que en adaptar el curso de los asuntos a sus propios fines.

  • El gran hombre de negocios era más un comprador y vendedor especulativo
  • y menos un estratega financiero de lo que ha llegado a ser desde entonces.

Desde el advenimiento de la era de las máquinas, la situación ha cambiado. Los métodos de los negocios, por supuesto, no han cambiado fundamentalmente, sea cual fuere el caso de los métodos de la industria; pues están, tal como lo han estado, condicionados por los hechos de la propiedad.

Pero en lugar de invertir en las mercancías a medida que pasan entre el productor y el consumidor, como lo hace el comerciante, el hombre de negocios invierte ahora en los procesos de la industria; y en lugar de apostar sus valores a las conjunturas tenuemente previstas

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de las estaciones y los actos de Dios, se vuelven hacia las coyunturas que surgen de la interacción de los procesos industriales, los cuales se encuentran en gran medida bajo el control de los hombres de negocios.

Mientras los procesos mecánicos estaban poco desarrollados, se hallaban dispersos, relativamente aislados e independientes unos de otros desde el punto de vista industrial, y mientras se llevaron a cabo a pequeña escala para un mercado relativamente reducido, la gestión de los mismos estuvo condicionada por circunstancias muy similares en muchos aspectos a las que condicionaron la industria doméstica inglesa del siglo XVIII. Fue bajo las condiciones de esta fase incipiente de la era de las máquinas como la generación anterior de economistas elaboró su teoría sobre el papel del hombre de negocios en la industria. Entonces todavía era verdad, en gran medida, que el empresario era el propietario del equipo industrial y que mantenía una supervisión directa tanto de los procesos mecánicos como de las transacciones pecuniarias en las que se embarcaba su empresa; y también era verdad, con excepciones relativamente infrecuentes, que una eficiencia productiva ingenua constituía el elemento principal del éxito comercial. Un rasgo adicional de esa situación empresarial precapitalista es que los negocios, ya fuesen de artesanía o ' a. Cantillon, Essai sur le Commerce (partie, ch. III., VI., IX., XIV., XV.); Wealth of Nations, bk. I.; Bücher, Entstehung der Volkswirtschaft (3.ª ed.), ch. IV. und V.; Sombart, Kapitalismus, Vol. 1, bk. I. trade, se gestionaban habitualmente con vistas a ganarse la vida más que con vistas a obtener beneficios sobre la inversión.'

A medida que la industria maquinizada ganaba terreno y se desarrollaba la moderna concatenación de los procesos industriales y de los mercados, las coyunturas de los negocios se volvieron más variadas y de mayor alcance al mismo tiempo que se hacían más susceptibles a una hábil manipulación.

El aspecto pecuniario de la empresa pasó a requerir una atención más incesante, a medida que las oportunidades de ganancia o pérdida a través de las meras relaciones comerciales, al margen de la simple eficiencia industrial, aumentaban en número y magnitud.

Las mismas circunstancias propiciaron asimismo un espíritu de empresa comercial y condujeron a una inversión sistemática en busca de beneficios.

Con un desarrollo más pleno del moderno, estrecho y abarcador sistema industrial, el punto de atención principal para el hombre de negocios se ha desplazado desde la antigua supervisión y regulación de un proceso industrial dado, con el que antaño estaba ligado su medio de vida, hacia una redistribución ágil de las inversiones desde las empresas menos lucrativas hacia las más lucrativas, y hacia un control estratégico de la coyuntu-

I. Sombart, op. cit., vol. I, ch. IV.-VIII. ; Ashley, Economic History and Theory, bk. II, ch. VI, especially pp. 380-387.

' C. Mearshall, Principles of Economics, en la "Ley de Sustitu-

g. bk. VI. ch. I. Tlie law of subxtitatioD imiilies Iree^aia of and applies fully only in bo far m the investor in quealioo anently Identified with a given InduMrial plant or efSD irilh line of industry. It requina great facUitr tn sliiltiiig from one

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