raras interrupciones, que, siendo el estado normal de las cosas, no llaman la atención en particular.
En la discusión actual sobre los negocios, desde que la relación entre los hombres de negocios y el sistema industrial ha ocupado seriamente la atención de los economistas, el punto hacia el cual se ha dirigido principalmente dicha atención es la labor del hombre de negocios como organizador de procesos industriales complejos.
Durante las últimas décadas del siglo XIX, en particular, se ha centrado gran interés —y ha habido motivos sobrados para ello— en la formación de grandes consolidaciones industriales; y los evidentes buenos efectos de esta labor en términos de una mayor utilidad y economías de producción se señalan como el fin principal y característico de esta tarea de reorganización.
Tan obvios son estos buenos resultados y tan bien y ampliamente se ha expuesto el asunto desde el punto de vista teórico, que no sólo está permitido, sino que es un imperativo de conciencia, abreviar esta historia pasando por alto tales efectos beneficiosos por tratarse de un hecho de conocimiento público. Pero existen otros aspectos del caso, menos llamativos y menos atractivos para los teóricos, que requieren una atención más detallada de la que han recibido habitualmente.
Las circunstancias que condicionan la labor de consolidación en la industria y que deciden si un paso determinado en la dirección de una organización más estrecha y amplia de los procesos industriales será práctica-
cable y darán lugar a economías de producción; estas circunstancias son de naturaleza mecánica. Son hechos del amplio proceso maquínico. Las condiciones favorables para la consolidación industrial por estos motivos no son creadas por los hombres de negocios. Son cuestiones de "el estado de las artes industriales" y son el resultado del trabajo de aquellos hombres que se dedican a los empleos industriales más que de aquellos que se ocupan de los asuntos comerciales. Los inventores, ingenieros, expertos, o cualquier nombre que se aplique a la amplia clase que realiza el trabajo intelectual involucrado en la moderna industria de máquinas, deben preparar el camino para el hombre de negocios haciendo posibles y poniendo en evidencia las economías y otras ventajas que se seguirán de una consolidación prospectiva.
Pero no basta con que el hombre de negocios vea la posibilidad de efectuar economías de producción y aumentar la eficiencia de la industria mediante una nueva combinación.
Las condiciones favorables para la consolidación sobre estas bases deben ser visibles para él antes de que pueda tomar las disposiciones comerciales decisivas; pero estas condiciones, tomadas por sí mismas, no lo mueven.
Los motivos del hombre de negocios son motivos pecuniarios, incentivos en forma de ganancia pecuniaria para él o para la empresa comercial con la que está identificado.
El fin de sus esfuerzos no es simplemente efectuar una [acción] industrial