L til o incluso la pérdida de ocupación, para muchos de los hombres de negocios interesados en el trato.
Si una consolidación industrial prospectiva es de tal magnitud como para requerir la concurrencia o el consentimiento de muchos intereses comerciales, entre los cuales ninguno es muy decididamente preponderante en fuerza pecuniaria o en posición estratégica, se consumirá un largo tiempo en las negociaciones y la estrategia necesarias para definir los términos en los cuales los diversos intereses comerciales consentirán en incorporarse y el grado de solidaridad y control central al que se someterán.
Es notorio, más allá de la necesidad de una cita específica, que las grandes coaliciones empresariales y combinaciones industriales que han caracterizado la situación de los últimos años han sido comúnmente el resultado de una lucha prolongada, en la cual los fines industriales, en contraste con los fines comerciales, no han sido considerados seriamente, y en la cual se han mostrado comúnmente una gran perspicacia y tenacidad para posponer un acuerdo durante años con la esperanza de obtener términos más ventajosos.
Lo mismo es aplicable en lo que respecta a otras coaliciones, a otras consolidaciones de procesos industriales que no se han efectuado, pero que se sabe que son factibles y deseables en lo que concierne a las circunstancias mecánicas del caso. Las dificultades en el camino son dificultades de propiedad, de interés comercial, no de factibilidad mecánica. Estas negociaciones y gran parte de la estrategia