«Algo así como una posición de monopolio, local o general». Si la dirección no tiene éxito en estos empeños por ganar un punto de apoyo seguro en algún terreno «inmaterial» de este tipo, sus posibilidades de éxito entre corporaciones rivales son precarias, su posición es insegura y sus gestores no han logrado lo que de ellos se espera. El cimiento sustancial de la corporación industrial son sus activos inmateriales.
La típica corporación industrial moderna es una empresa de magnitud suficiente como para tener una trascendencia que va más allá de lo meramente local, y extiende sus relaciones comerciales más allá del alcance del contacto personal de sus funcionarios directivos. Sus propiedades y sus deudas también suelen ser poseídas, al menos en parte, por personas que no mantienen una relación personal directa con la junta directiva. En una corporación moderna de esta índole, la composición típica del capital social, o capitalización, es aproximadamente la siguiente: las acciones ordinarias cubren de manera aproximada las propiedades inmateriales de la empresa, a menos que estas propiedades inmateriales sean desproporcionadamente grandes y valiosas; en el caso de una corporación relativamente pequeña y local, las acciones ordinarias por lo general cubrirán algo más que el valor de la propiedad inmaterial e incluirán una parte de la planta; en el caso de las empresas más grandes es probable que ocurra lo contrario, de modo que aquí
Véase el capítulo m. abon.
la propiedad inmaterial, los activos intangibles, está hecha para servir en cierta medida como base para otros valores, así como para las acciones ordinarias.